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Región de Ñuble: El segundo tiempo


Hemos iniciado una segunda etapa en el proyecto de creación de la región de Ñuble; y como toda etapa que se inicia, cierra un período previo. Por ello es que corresponde reconocer a todos quienes aportaron al proceso de poner en la discusión local la necesidad de transformar a la provincia de Ñuble en una nueva región para Chile. Es necesario reconocer al comité Ñuble región que desde hace muchos años y a través de sus diversos integrantes y coordinadores cooperaron en socializar un sueño local. De igual forma creo necesario hacer un sentido reconocimiento a todo(a)s los Alcaldes(as) y concejale(a)s de las 21 comunas de la provincia de Ñuble, que invariablemente y sin importar el color político del gobernante de turno perseveraron en este desafío provincial. La presidenta Bachelet habló fuerte y claro. El año 2014 ingresará al congreso nacional el proyecto de ley que creará la nueva región de Ñuble. Con ello se cumplirá un compromiso refrendado por muchos pero cumplido por ella. Ahora debemos ser capaces de organizarnos como sociedad ñublensina para pensar la región que queremos, el territorio y el modelo de desarrollo al que aspiramos. Debemos intentar plasmar en una estrategia de desarrollo regional el tipo de vida que queremos legar a nuestros descendientes. Aspectos como el ordenamiento territorial, la contaminación atmosférica; el uso sustentable de los recursos naturales, proyección de expansión urbana y zonas de protección agrícola, son temas que un proyecto de esta envergadura no puede soslayar. Debemos diseñar una red de infraestructura vial que fomente la competitividad y la llegada de nuevas inversiones que posibiliten mejorar las condiciones de vida de nuestros habitantes. Debemos a su vez repensar la red asistencial de salud para dar adecuado y oportuna atención a todos los habitantes de la nueva región. Definir nuestro modelo de desarrollo y una adecuado equilibrio entre el comercio, servicios, agricultura, industria forestal, turismo, cultura e innovación y emprendimiento. Habrá que traer a expertos internacionales para que nos ayuden a equilibrar el uso del agua para consumo humano, riego y generación de energía. Debemos rediseñar nuestra red de seguridad ciudadana para hacerse cargo de las diversas realidades delictuales que coexisten en zonas urbanas y rurales. En fin, debemos definir cuál será el aporte de la nueva región de Ñuble al país y como nos diferenciaremos para atraer inversiones y mejorar la calidad de vida. El desafío es enorme y en esto nadie puede restarse. Por ello es que en reciente jornada de trabajo con el subsecretario de desarrollo regional (Subdere) hemos concordado una agenda de trabajo destinada a enfrentar los verdaderos desafíos estratégicos que nos demandará la nueva región de Ñuble. Con ese objetivo, como oficina senatorial, en alianza con la academia y las fuerzas vivas de la comunidad prontamente convocaremos a una serie de encuentros temáticos entre el mundo público, el sector privado, la academia, la ciencia, la cultura y la ciudadanía organizada cualquiera sea su credo o forma de pensar con el objetivo de escuchar, planificar y aportar a dar contenido estratégico con sustento técnico a este sueño que comienza a ser realidad.