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Mario, don Mario. Un consejo es un regalo


Creo que los habitantes de Tucapel merecen alguien que quiera representarlos desde un principio y no como segunda opción. Me parece inadecuado y lo reitero. Es mi opinión sobre un hecho más que una persona. Si al ex senador Ríos eso le parece correcto, entonces tenemos una diferencia, legítima por cierto. Al leer la reciente columna del ex senador Mario Ríos Santander, recordé una interesante conversación con un antiguo y destacado político nacional. En dicha charla (la verdad un monólogo de su parte, el cual agradeceré ad eternum) me señaló que la política entre otras tantas dificultades implicaba aprender a sentir con el corazón y reaccionar siempre con la razón. Suena lógico y fácil, pero créanme, que es difícil de practicar. Por ello parto estas letras pidiendo disculpas a quienes mi apasionada forma de actuar pudo haber afectado. De verdad lo siento. Nunca debí haber anunciado una “contra campaña” contra el señor Veloso por su postulación a la alcaldía de Tucapel sino que debí argumentar que me parece una mala práctica y una pésima señal que un candidato (de cualquier partido o coalición) que sueña con gobernar una comuna, termine postulando por otra sólo por haber sido derrotado en su aspiración original. Creo que los habitantes de Tucapel merecen alguien que quiera representarlos desde un principio y no como segunda opción. Me parece inadecuado y lo reitero. Es mi opinión sobre un hecho más que una persona. Si al ex senador Ríos eso le parece correcto, entonces tenemos una diferencia, legítima por cierto. Luego, me sorprendió su intento hermenéutico (interpretativo) sobre mis razones para declararme “en reflexión” respecto de mi continuidad en el PPD. Agradezco el intento pero debo corregirlo. Esta “reflexión” es honesta, pública, de frente y responde a que más allá de tratarse de un dirigente de mi partido, me permito cuestionar el sentido de la retroexcavadora y el intento de algunos por destruir lo que hemos construido entre todos (incluido el ex senador Ríos). Un país no se construye destruyendo lo hecho sino corrigiendo y superando lo ya cimentado. Cuestionar ese método destructivo me parece un acto honesto y que debiera dar tranquilidad a mis electores ya que ellos sabrán que más allá del color político, tengo la libertad de defender públicamente lo que pienso. Esta “reflexión” a nadie hace “lesos” como dijo Mario, sino por el contrario, creo representa a miles de personas (militantes e independientes) que me dieron la primera mayoría electoral y otros que no votando por mí también están cansados de las peleas y quieren que este país termine con esas divisiones destructivas que otra generación se ha encargado de conservar como forma de sobrevivencia política. Chile necesita unidad en la diversidad para salir adelante. Necesitamos de una vez por todas trabajar y proponer para los próximos 30 años y no seguir atados a los últimos 50 años. Finalmente respecto del “choroy” reconozco mi absoluta ignorancia respecto de las aves (me comprometo a preguntar a César, director del Zoo de Los Ángeles); no obstante tal como lo dije en mi campaña, no soy ni seré un representante “gomero”. Aquellos que al igual que dicha planta de interior, están presentes en todas las ceremonias y desfiles esperando el aplauso protocolar. Prefiero no estar en la ceremonia, pero haber contribuido a hacer realidad la rebaja de tarifas eléctricas para miles de familias de nuestra provincia, trabajar junto a otros legisladores para conseguir recursos para nuestros municipios; apoyar a nuevas obras de infraestructura (Q-20, Nahuelbuta, estadio, caminos secundarios, Pichachén, entre otros). Si esas gestiones me impiden ser parte de un desfile o ceremonia, de antemano me disculpo, pero seguiré en el camino del trabajo y el apoyo a la comunidad, que entiendo para eso también me eligieron. Para cerrar, termino recordando a ese sabio político quien me dijo, “la crítica es parte de la actividad pública, la grandeza está en la capacidad de reconocer los errores, corregir y siempre disentir con respeto y afecto. Por ello, Don Mario, es que valoro su opinión afectuosa y agradezco sus sabias letras que para mí constituyen un consejo, es decir, un regalo.


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