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Descentralicemos de verdad


Parto reafirmando mi compromiso con la descentralización, pero de verdad; y con el derecho de las comunidades a elegir a sus autoridades regionales. Pero el orden de los factores es determinante al momento de diseñar buenas políticas públicas. Por ello es que primero debemos ser capaces de definir el modelo de desarrollo territorial para el Chile que viene.

El actual modelo no da cuenta de nuestra realidad geopolítica, económica, académica, científica, territorial ni cultural ya que fue diseñado en una era previa a la revolución tecnológica, cuando en provincias escaseaban las oportunidades e inversiones; la información era tardía, la infraestructura vial y aeroportuaria era insuficiente y el poder no se descentralizaba por temor al desorden civil.

El Chile de hoy es otro, lo que nos demanda un diálogo profundo sobre hacia dónde vamos y cuál sería el nuevo modelo de distribución del poder público en el territorio para potenciar su desarrollo y el de sus habitantes.

En esta discusión, resultó más atractivo partir por el final: Crear una nueva pega política aún sin saber cuales serían sus atribuciones, su marco de relación con el poder central y ni hablar de un modelo de desarrollo futuro. La elección de autoridades regionales es una buena medida, siempre y cuando sea parte de una discusión mayor y previa.

Lo que el ciudadano quiere es que resuelvan sus problemas en el territorio oportunamente y elegir a una autoridad regional sin poder real sólo acarreará mayor frustración ciudadana. Últimamente han surgido voces de quienes desconocen los problemas reales del gobernar. ¿Sabía usted que entre que el CORE aprueba un proyecto (FNDR) y éste comienza a ejecutarse pueden pasar más de 7 meses? La demora no es responsabilidad regional sino que se requiere una “asignación presupuestaria” que se hace en la Dirección de Presupuestos en Santiago. Eso no se cambia con el actual proyecto. ¿Sabía ud. que el Gobernador Regional electo podría priorizar una gran obra de infraestructura en la región y el gobierno central se la niegue porque el MOP tenga otra prioridad?

Adicionalmente el gobierno anticipó que no mandará ningún proyecto de descentralización fiscal (impuestos ni recursos). Imagínese la convivencia entre un gobernador regional electo (sin facultades presupuestarias) de un signo político diverso al del Presidente de la República.

Súmele a todo lo anterior que el gobernador electo no tendrá NINGUNA atribución en materia de seguridad ciudadana, ya que ellas radicarán en un funcionario designado desde Santiago, el “delegado presidencial”. Es decir en uno de los principales problemas ciudadanos, la autoridad regional electa no tendrá nada que decir.

Como verá la reforma no está bien lograda ya que al alterar el orden de los factores se está privilegiando el cálculo electoral y la creación de una nueva pega política antes de dar la verdadera batalla por la descentralización, lo que a mi juicio puede generar más conflictos y frustraciones que beneficios y descentralización real.

Desafío a apoyar una agenda de descentralización aquí y ahora con una agenda concreta: Sistema de impuestos territoriales de administración regional; nuevo sistema de financiamiento municipal basado en vulnerabilidad de su población; pago de patentes municipales de empresas en comunas donde desarrollan actividad productiva; eliminación de trámites de asignación presupuestaria para proyectos del FNDR; facultades a autoridades regionales para establecer incentivos tributarios para el potenciamiento de zonas de rezago; capacidad de endeudamiento regional para mega obras de infraestructura para la competitividad; capacidad para celebrar acuerdos internacionales bilaterales que promuevan importaciones o exportaciones de productos o servicios regionales. En fin hablemos en serio y estaré plenamente disponible.


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