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Carta publicada en el Diario El Mercurio


Sr. Director:

El senador Coloma, en su carta de ayer, incurre en algunas imprecisiones en relación al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), que conviene corregir.

Primero, el ejecutivo no ha dado ningún “giro” en torno al acompañamiento. Su posición ha sido siempre la misma: Este no puede ser obligatorio ni disuasivo, en cambio, debe ser voluntario, objetivo y neutral. Una revisión atenta a la historia de la ley le permitirá al senador salir de su imprecisión.

Segundo, y entrando al fondo de su carta, el sistema de IVE aprobado, que descansa sobre la base de indicaciones tan dramáticas como las tres causales, se explica mejor como la regulación de una causal de justificación. Consecuentemente, no sólo es perfectamente compatible con el modelo de acompañamiento ya aceptado (no disuasivo), sino que es el que mejor se ajusta a nuestra Constitución.

El legislador ha decidido que no se puede exigir a una mujer, en estas causales, que lleve a término su embarazo, pues en esos casos sus derechos prevalecen frente a la obligación de protección de la vida prenatal y por ello, su conducta está justificada.

Luego, si las circunstancias de las causales permiten entender la interrupción del embarazo como lícita, sería ilógico que el propio Estado pretendiera –en el acompañamiento- disuadir a la mujer de hacer algo que él mismo consideró no antijurídico. En estos casos lo inconstitucional sería –en relación a la dignidad de la mujer- que el Estado pretendiera disuadirla para realizar una conducta supererogatoria, que no se le exige a nadie más, siendo éste el real sentido ético y humano del proyecto.

Finalmente, me parece incorrecto afirmar que debemos siempre fomentar “el deseo de la madre de dar a luz a su hijo”, ya que esconde un estereotipo sobre cómo las mujeres deben asumir la maternidad. Estereotipo que presupone que todas desean ser madres, que ninguna podría voluntariamente –ni siquiera aquella violada- rechazar este rol, por lo que siempre necesitarán una guía que la haga entrar en razón. En realidad, lo que siempre debemos hacer es respetar y acompañar la decisión de las mujeres, sea cual sea.