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DESAFÍOS DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE


19 de agosto de 2017 será la fecha que los libros de historia consignarán como el día que se creó la XVI región de Ñuble.

De nosotros y de otros dependerá que el devenir de esta región sea capaz de satisfacer los sueños y esperanzas de miles de ñublensino(a)s que esperan mejorar su calidad de vida a partir de esta nueva instancia regional.

Con la misma fuerza que defendimos la creación de la región, debemos afirmar que el cambio no será inmediato. Se trata de un proceso continuo que requerirá de la alineación de muchos factores. En primer término, contar con personas que estén dispuestas a ser útiles, que se pongan a disposición de un proyecto colectivo independiente de sus legítimas aspiraciones. Luego, el capital humano disponible debe tener la capacidad de planificar -mas allá de la coyuntura- la región que se necesita para lograr el objetivo de desarrollo integral.

Allí deberán confluir expertos en planificación, en infraestructura, en ciencia, en tecnología, en cultura, en educación y tantos otros que deberán aportar su visión a una estrategia de desarrollo regional para los próximos 50 años. La academia debe tener un rol preponderante, debemos integrar la ciencia a la discusión para evitar planificaciones basadas en voluntarismos y construir sobre base científica.

Tenemos que planificar territorialmente la nueva región. La distribución equitativa del poder puede servir de impulso para el desarrollo de nueva infraestructura vial. Una correcta zonificación para zonas productivas, comerciales, residenciales y de servicios puede contribuir a evitar posteriores conflictos entre comunidades y desarrollos productivos. Los vecinos tienen derecho a saber si la zona donde pretenden vivir será protegida o potencialmente afectada por desarrollos energéticos o productivos y que el mundo productivo conozca con anterioridad las zonas donde puede desarrollar actividades sin conflictividad social.

Tendremos que constituir un consejo público-privado destinado a posicionar a Ñuble como zona atractiva para inversiones nacionales y extranjeras; organizar giras comerciales para difundir nuestros atributos y constituir alianzas productivas de exportación y fomentar la llegada de nuevas inversiones. Para ello, debemos definir “la razón” por la que Ñuble será atractiva para la llegada de nuevos capitales y el “cómo” lo materializaremos. Desafíos de gran envergadura intelectual donde todos están llamados a contribuir.

Este desafío tendrá metas de corto y mediano plazo, pero las zonas atractivas y desarrolladas se logran con persistencia y coherencia en el tiempo. Por ello he planteado concebir la nueva región como un proceso, un verbo de acción permanente y una política de estado, mas allá de los gobernantes de turno y de las autoridades que generosamente la conduzcan.