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Claroscuro del Gobierno


Columna publicada en Diario La Tercera

Llegamos a los 100 días y cuando me piden que resuma en un concepto este primer período de la actual administración, se me viene a la mente el término “claroscuro”. La RAE lo define como “el conjunto de rasgos contradictorios de una persona, situación o cosa”. Es justamente lo que a mi juicio resume esta primera etapa de gobierno. Veamos algunos ejemplos de este “claroscuro” gubernamental.

En estos 100 dias hemos escuchado reiteradamente como se declama con altisonancia la convocatoria a la “unidad nacional” o el “superar las diferencias del pasado” con el objeto de lograr grandes acuerdos en temas de relevancia nacional. Dichos llamados despertaron en algunos de nosotros una esperanza para aportar a mejorar temas fundamentales para nuestra sociedad (mesas de infancia, seguridad o salud) debiendo enfrentar cuestionamientos internos por participar de ellas. Mientras eso ocurre, observamos con preocupación una especie de carrera funcionaria por descalificar o denostar lo hecho por el gobierno anterior. Ahí, se olvida el espíritu de unidad y por el contrario, no se ahorran calificativos con quienes gobernaron hasta el 11 de marzo.

Al entrar en temas valóricos,las contradicciones son estructurales. Entre el conservadurismo de la UDI o la autodenominada “bancada cristiana” y algunos menos conservadores de Evopoli, existe una brecha imposible de acercar. Mientras, los primeros recurren al TC para anular la decisión del contralor contra el reglamento de la ley de aborto y se oponen al reconocimiento de la identidad de género, los últimos lo miran con cierta simpatía.

En temas productivos, se anuncian baterías para reactivar la economía y luego, no sólo no se efectúan incentivos ni rebajas tributarias a las empresas (lo que me alegra) sino que se anuncian alzas impositivas a la economía digital. Si, un “impuesto digital” a las plataformas innovadoras y a quienes promueven el desarrollo del conocimiento en nuestro país. En vez de bajar las barreras de entrada a estas nuevas formas de la economía digital, se cierran los círculos para mantener altos niveles de concentración económica. Por otras parte, aún no se simplifica ningún trámite y la burocracia estatal campea como siempre retrasando proyectos de inversión y frenando la reactivación económica.

En temas de seguridad pública se hacen grandes y mediáticos operativos policiales que buscan crear la sensación de “estar a cargo” y ser eficaces en el control del delito. Pero la realidad y las cifras han demostrado (en el pasado) y lo hacen nuevamente, que es más efectista que efectivo al tratarse de detenciones masivas de mala calidad y con escaso resultado procesal.

Podríamos seguir con la “Sequía” versus el “frenesí” legislativo, el debate interno sobre la instalación y la lucha por el botín del gobierno y otras situaciones; pero lo que queda es que tenemos un gobierno que lucha internamente por lograr una cohesión en torno a un ideario común. Un gobierno que se divide entre ser conductor político de su coalición, ser meros administradores durante 4 años de gobierno, o seguir al presidente de la República que evidentemente piensa en la proyección de su coalición en el poder más allá del 2021. Un gobierno que se debate en torno a afirmar sus propias ideas o salir a conquistar a parte de la oposición, aún sacrificando su ideario original. Hoy por hoy, los claroscuros de la instalación han decepcionado a muchos de sus adherentes y nos dan esperanzas de llegar a conformar una alternativa renovada, atractiva, articulada, audaz e innovadora para el período que viene.