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Así presentó el senador Harboe su libro "Región de Ñuble, del sueño a la realidad"


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Muy buenas tardes. En primer lugar quiero agradecer la presencia de todo(a)s y cada uno de ustedes. Me sorprende y me halaga inmerecidamente tanta gente hoy en el lanzamiento de un libro de un senador de oposición, que el albor de la instalación de la región no tiene nada más que repartir que ideas y visiones.

Quisiera en primer lugar agradecer públicamente a Ricardo Cifuentes Lillo su presentación del libro. Le pedimos a Ricardo que presentara el libro en razón de su real y probada conciencia descentralizadora. En tiempos que resulta fácil aventurar propuestas o hacer juicios en 140 caracteres para ser popular; gobernar y compatibilizar expectativas con responsabilidad y viabilidad institucional, no es fácil…y de seguro no lo fue para Ricardo, quien a pesar de ello, logró sacar adelante una nutrida agenda descentralizadora, solo comparable con la creación de la ley 19.175 sobre gobierno y administración regional durante la administración de don Patricio Aylwin.

Gracias Ricardo por leer el libro y acompañarnos hoy en lo que dentro de algunos días será la capital regional de la nueva región de Ñuble.

Hay quienes legítimamente se preguntarán qué motiva a un senador a publicar un libro sobre una ley. Máxime cuando una de las razones por las cuales se le elige es justamente hacer leyes… es decir es su trabajo. La verdad es que fueron múltiples las razones que motivaron esta iniciativa.

En primer lugar, porque si bien discutir leyes es parte de nuestra función, no es menor que los ciudadanos lo elijan para plasmar en un texto legal con vocación de estabilidad una visión de sociedad. En efecto, legislar no es un trabajo mecánico o meramente técnico, ya que de serlo, habría personas mucho más capacitadas para ejercerlo; legislar implica una expresión valórica, ideológica, filosófica y política de la vida.

Implica intentar disuadir a otros para plasmar en un texto una visión de sociedad y, para ello, aunque parezca obvio, previamente hay que tenerla. Quizás ahí tenemos hoy un déficit como sociedad. Si, hoy por hoy, quien fija posiciones sobre algún tema de relevancia, se le cataloga como intransigente, sesgado o se le acusa de estar “politizando” tal o cual discusión. Hoy al publicar este texto, reivindico la política. Si, la política con mayúscula, la que se funda en visiones y convicciones, no la que pretende congraciarse con las masas (hoy las redes). Con la política que no tiene temor a reflexionar, a demorarse un poco más a fin de buscar espacios de confluencia en la medida que ello no signifique abandonar sus fundamentos ni posiciones esenciales. Dejar por escrito el proceso de discusión de una ley, permite develar las bondades del proceso y también las mezquindades del mismo.

Recuerdo como si fuera ayer cuando mi gran amigo Carlos Abel Jarpa, sobreviviente de múltiples batallas, me convencía de aceptar el desafío de ser candidato a senador por la VIII Cordillera. Uno de sus argumentos era “mi vocación a los grandes desafíos” me decía. “Te gustan las cosas difíciles y aquí tendrás al menos 2 desafíos complejos…ganarle a un caudillo local y crear una región”.

Lo primero no fue fácil, pero se logró con creces al obtener un gran respaldo ciudadano. Pero lo segundo me parecía aún más desafiante. Desde que la dictadura decidió crear las 13 regiones del país, en los 70, en 40 años solo se habían creado 2 regiones adicionales: Arica y Parinacota y Los Ríos. Entonces, proponerse crear una región en 4 años no era tarea fácil. Mas aún cuando al interior de nuestra coalición y después gobierno, habían voces disidentes. Fue quizás un master en persuasión y un doctorado en táctica política.

Lo primero fue lograr incluir en el programa presidencial de Michelle Bachelet este compromiso y competir con otras 2 zonas que demandaban igual petición. Fue el jueves 23 de mayo de 2013 cuando Michelle Bachelet llegaba como candidata en las primarias y en un caótico encuentro frente al mercado, comprometió su apoyo a la creación de la región de Ñuble. Compromiso que ratificó ya como candidata de la coalición el sábado 02 de Noviembre en un masivo acto frente a la Gobernación. Fueron múltiples los intentos por lograr que se materializara el proyecto, pero el “frenesí legislativo” de entonces (que contrasta con la “sequía legislativa”de hoy) impedía su envío al parlamento. Hubo que convencer, disuadir, presionar y hasta reclamar públicamente para que se iniciara su tramitación legislativa. Fue un 20 de agosto de 2015 cuando la ya Presidenta de la República firmó el texto en un acto en presencia de alcaldes y fuerzas vivas de la comunidad de Ñuble. Ese fue el puntapié inicial que nos permitiría discutir el proyecto en el congreso.

Rápidamente diseñamos una estrategia para dar soporte transversal al proyecto. Si lo tomábamos como una bandera excluyente, los otros pondrían trabas para que el proyecto no saliera. Fue con el senador Víctor Pérez con quien nos coordinamos para sortear la oposición que se veía venir.

Un antiguo dirigente político radical me enseñó hace muchos años que “no hay mejor negocio que el atendido por su propio dueño”, por lo que decidí ser miembro con derecho a voto de todas las comisiones donde se discutiera el proyecto y así asegurarme de su aprobación en condiciones adecuadas. En la comisión de Gobierno Interior identifiqué a un senador del PS que se opondría al proyecto, fui directamente y apelando a nuestra antigua amistad, le pedí reemplazarlo permanentemente en la comisión mientras se tramitara Ñuble región.

En un gesto que lo enaltece, el senador Rabindranath Quinteros me cedió su espacio en la comisión, lo que me permitió participar activamente en el debate. La comisión de Gobierno Interior sesionó en forma inédita en Chillán, escuchamos a todos los alcaldes y alcaldesas, a más de 23 delegaciones productivas, culturales, sociales y étnicas de nuestra región. Por primera vez los senadores de la comisión veían un proceso con tanta transversalidad. Luego fue el turno de la comisión de Hacienda, donde logré que mi ex compañero de bancada, el entonces senador Eugenio Tuma, me cediera su espacio y pude participar también de dicha instancia. Permítanme recordar la lamentable presentación de dos representantes de los empresarios de Concepción ante la comisión de Hacienda; quienes dentro de otras imprecisiones, aseguraron que los gastos de instalación de la nueva región superarían los 120.000 millones de pesos. Ante las miradas atónitas de los miembros de la comisión me permití preguntar de dónde habían sacado esa cifra, a lo cual respondieron sin ningún pudor “son nuestras estimaciones”. Les tuvimos que recordar que estaban en el Senado de la República y las aseveraciones debían ser serias, basadas en evidencia y no en meras suposiciones. Obvio, no había evidencia que sustentara su posición.

A diferencia de ellos, quiero destacar el rol que tuvieron los gremios empresariales y del comercio de Ñuble. Enfrentaron valientemente a sus filiales penquistas y con argumentos fueron destruyendo uno a una las razones de sus objeciones al separatismo de Ñuble. Para ponerlo en el marco de la historia, los hijos de la tierra de O'Higgins estábamos más carreristas que nunca al pregonar con fuerza nuestra independencia de la capital penquista ¡Quien lo hubiera dicho!

Luego, en la Sala del Senado dimos una fiesta democrática, por amplia mayoría logramos la aprobación en particular de nuestro proyecto. Faltaban algunas precisiones (cambio de comunas a otras provincias y otros ajustes) los dejamos para que fuera la Cámara de Diputados la que hiciera los cambios, ya que si le mandamos todo listo se podían poner creativos y cambiar algo esencial del proyecto.

La tramitación fue algo mas larga de lo esperado. La oposición decidida de algunos diputados y los temores electorales de otros dilataron su despacho. La maniobra dilatoria de pasarlo a la comisión de Pesca (a pesar que no existía cambio alguno en el régimen de pesca). Luego aparecieron los temores electorales que condicionaron los votos de alguno(a)s hasta que se asegurara que dos comunas permanecerían en Ñuble para la elección parlamentaria de 2017, a pesar que ninguna de ellas sería parte de la nueva región. Pero la historia demostró que tenían razón porque de no haber sido consideradas dichas comunas, uno de ellos tendría cerca de 9.000 votos menos y la otra habría perdido su escaño. A diferencia de ellos, debo hacer un público reconocimiento y destacar el rol que jugó mi amigo el diputado Carlos Abel Jarpa, quien en todo momento y, a pesar de evidentes riesgos electorales al sumar 14 comunas a su distrito, no solo no dudó del apoyo sino que realizó acciones decididas para avanzar en la concreción de nuestra región de Ñuble. Gracias Carlos Abel, de verdad, muchas gracias.

En el libro también me permito destacar el rol que jugaron los medios de comunicación local. En especial los diarios La Discusión y Crónica de Chillán. No es común que periódicos junto con su rol informador adopten una posición militante tan manifiesta con una causa. Es que existían razones para ello. Decenas de titulares permitieron informar “al paso” a los ciudadanos sobre los avances del proyecto. Pero también utilizaron sus páginas para denunciar los tiempos muertos del proyecto y presionar a los legisladores y al gobierno para acelerar el ritmo de tramitación. Finalmente aportaron decididamente con ediciones especiales con información valiosa de cada una de las 21 comunas de nuestra querida región de Ñuble. Vengan mis reconocimientos en las personas de sus directores Francisco Martinic y Carlos Ilabaca a todo su equipo periodístico por la noble contribución a este proceso de concreción legislativa de la nueva región.

El texto nos va guiando por cada una de las etapas de tramitación legislativa y consigna las principales intervenciones de los señores y señoras legisladoras, ello permitirá al lector adentrarse en el ambiente que rodeó la discusión. En un espacio donde la unidad de propósito estaba presente y quien disentía se ponía al margen de una mayoría abrumadora que comprendía la profundidad del proceso. Creamos un relato, una atmósfera de aprobación.

En el libro, decidí incorporar un conjunto de indicadores sociodemográficos de nuestra región preparados por mi amigo y gran economista Renato Segura, sin quien no habría podido concretar este libro, las incluí con el objetivo de provocar. Si, se provocar al lector a asumir nuestra realidad. Ñuble no se independiza de Bío-Bío, porque sea una región con sus necesidades satisfechas.

Por el contrario, Ñuble se escinde por la incapacidad administrativa de Bío-Bío de poder hacerse cargo de las principales necesidades de la entonces provincia. La reciente encuesta Casen nos ubica como la segunda región con mayor nivel de pobreza del país. Eso nos debe provocar como humanistas y a aquellos que abrazamos la centro izquierda nos debe volver a molestar, una molestia no paralizante sino activa, nos debe mover a romper el letargo y diseñar políticas publicas destinadas en primer orden a superar dicho indicador. Ñuble debe nivelarse de abajo hacia arriba. Debemos partir por hacernos cargo de esas mas de 74.000 familias que viven bajo la línea de pobreza ese es nuestro imperativo ético local. De esas familias que carecen de agua potable, luz eléctrica, comunicaciones y pavimentos básicos.

Debemos asumir que tenemos zonas de rezago donde se carece de equipamiento urbano adecuado y faltan las oportunidades académicas y laborales para evitar el éxodo de las nuevas generaciones. Debemos hacernos cargo de la planificación territorial basada en una mirada de equilibrio productivo, sustentabilidad ambiental y desarrollo humano. Cómo no pensar en la necesidad de potenciar nuestra vocación agroalimentaria pero con mirada de futuro.

Debemos hacernos cargo de los cambios en las tendencias internacionales de consumo y comenzar hoy la reconversión de nuestros remolacheros a nuevos cultivos de futuro promisorio para evitar que la crisis del Maule nos sorprenda prontamente en Ñuble. Debemos mirar la industria vitivinícola del valle del itata como un regalo de la naturaleza que puede significar la superación de la pobreza del valle. En la medida que seamos capaces de fomentar la asociatividad para la transferencia tecnológica y construir un relato que sirva de guía a los instrumentos de inversión pública, creo que estaremos aportando al desarrollo definitivo de Ñüble.

Ahora viene lo más complejo, que el sueño de la creación de la región de Ñuble se transforme en una realidad no solo jurídico administrativa. Debemos volver a crear un nuevo sueño. Un sueño de crear ahora una región prospera, inclusiva, productiva y acogedora. No debemos repetir el modelo centralizador de las capitales regionales. Chillán debe permitir el despegue de las otras comunas. Debemos soñar con una red de conectividad vial que interconecte a nuestra región con las regiones aledañas y con nuestros vecinos argentinos a través de un nuevo corredor bioceánico por el paso San Fabián.

Debemos ser capaces de diseñar un instrumento de planificación regional que oriente el crecimiento y desarrollo del territorio. Que otorgue certezas a inversionistas y residentes. No queremos una zona de sacrificio ni sobre explotación en nuestra región. Pero queremos inversión en aquellas zonas predefinidas. Necesitamos inversión para nuestro desarrollo. Necesitamos diferenciarnos de nuestros vecinos y responder a la pregunta ¿Por qué debo invertir en Ñuble? Solo así seremos lo suficientemente ingeniosos para responderla adecuadamente y atraer progreso con respeto a nuestra identidad y vocación. Debemos potenciar nuestro acerbo cultural. No existe en Chile una región con tantos personajes de la historia y cultura de nuestro país. Pero más allá de repetirlo, debemos transformarlo en un valor distintivo y a atractivo para el turismo. En este proceso la academia deberá jugar un rol activo, de asesoría, orientación y también vigilante. Nuestras casa de estudio, la Universidad del Bío-Bío y la Universidad de Concepción, serán fundamentales para el éxito de este proceso.

Bueno, hay tantos sueños que debemos comenzar a plasmar y espero que las autoridades estén a la altura del desafío y no caigan en la tentación popular de abocarse a repartir pequeños fondos sin intencionalidad social o productiva asociada a una estrategia de largo plazo, a una visión.

Crear jurídicamente una región en un año 11 meses y ocho días nos pareció entonces demasiado largo, pero considerando la espera de más de 20 años para que el sueño de Ñuble fuera realidad, me parece fue un tiempo legislativo bastante apropiado. En pocos días más finaliza la etapa de instalación y contaremos con la inauguración de nuestra región. No seremos nosotros los que lideremos el proceso, pero tampoco aceptaremos que nos marginen por pequeñeces. Esta región es de todos y de todas, si, amigas y amigos, de todos y de todas y debemos ser parte del proceso, aportando con ideas, trabajo voluntad y como decía Churchill, siendo útiles y no solo importantes. Es hora de ser útiles para la concreción del nuevo sueño de la región de Ñuble.

Quiero agradecer a mi equipo senatorial, a los asesores legislativos que sufrieron a diario por mejorar cada coma del proyecto. A Lorena Vera, la primera delegada presidencial y quien tuvo a cargo un proceso impecable de instalación inicial, a los alcaldes que siempre estuvieron impulsando el proceso. A mi partido, al PPD y sus dirigentes locales y de otros partidos que confiaron en mi para representarlos y a muchas personas que anónimamente me ayudaron en este proceso.

No puedo dejar de agradecer a la ex presidenta Michelle Bachelet, quien placas más o placas menos, la historia la recordará como la mandataria que firmo el proyecto y promulgó la nueva región, una mujer de palabra que confió en este sueño.

Finalmente, me siento tremendamente honrado de que muchos de ustedes me hayan permitido la oportunidad de representarlos en el Senado de la República y haber contribuído a este proceso de crear la región de Ñuble. Qué mas puedo pedir a mi carrera política que haber logrado cumplir mi palabra empeñada en una campaña senatorial. Hoy puedo mirar de frente a mis hijos y decirles, lo que se promete, se cumple, porque lo que comprometimos, lo cumplimos. Ñuble ya es región y como lo dice el título del libro, pasamos del sueño a la realidad con todo lo que ello significa.

Muchas gracias.